La niña que no quería cepillarse el cabello

Siguiendo con los álbumes ilustrados que leímos el día de la niña, hoy nos hemos dedicado en exclusiva a:

  • Título: La niña que no quería cepillarse el cabello.
  • Editorial: Picarona.
  • Escrito e ilustrado: Kate Bernheimer, Jake Parker.
  • Edad recomendada (ya sabéis que para todos los públicos, pero por poner una franja): de 3-8 años.

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Puedo prometer y prometo, que si no soy la niña del cuento poco me falta. Me siento realmente identificada con él…y es que no sé si a vosot@s os pasaba, pero yo odiaba el momento de peinarme el pelo. Recuerdo gritar como una auténtica loca (y eso que llevaba el cabello corto) cuando veía el peine…ESTE mismo de la foto. Sí, aún lo tengo… pero ni loca me cepillo con él, es un trauma y una relación amor-odio.

Imagino que, como yo, habrá muchas niñas que padezcan esa misma «peinado-fobia», es por ello que este álbum ilustrado es ideal para todas nosotras.

Nuestra protagonista tiene una larga melena indomable, y es que ella no se la cepilla por nada del mundo. Se respalda bajo la reafirmación de sí misma de «yo soy así».

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No está nada mal que ella misma se escude bajo ello, puesto que demuestra tener una personalidad fuerte, propia, carismática e independiente. Y la verdad, aunque no cepillarse no sea la mejor de las opciones, está lanzando un potente mensaje: Ser uno mismo.

El problema viene cuando ser uno mismo implica una falta de higiene considerable…¡una cosa que esté bien!

Con su decisión de no cepillarse el cabello, esta niña convierte su cabeza en un auténtico nido de ratones, y es que estos roedores encuentran su melena muy confortable.

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Al principio todo parece divertido, incluso le gusta que poco a poco vayan instalándose más ratoncillos…Pero con el tiempo la niña se da cuenta que sus amigos roedores ejercen demasiada influencia sobre ella.

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Y empieza a tener problemas en su vida social…

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Por lo que, entendiendo que debe dar una solución a su problema, la niña decide librarse de los ratones de una manera muy coherente y pacífica: sentándose a hablar con ellos. Les explica que no pueden seguir más allí y les expone razones nada cuestionables, por lo que los ratones lo entienden y deciden mudarse a otro lugar…

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Y lo cierto es que no van muy lejos, porque al final del libro vemos a una pobre niña al fondo del todo discutiendo con un par de ratones que planean instalarse en su cabeza.

Un libro sensacionalísimo, tanto por sus ilustraciones como por todo lo que nos aporta.

Nos permite trabajar en primera instancia la higiene, pero también nos transmite valores como la importancia de ser uno mismo y la resolución de conflictos de manera pacífica.

 

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